Hoy el fútbol de Santa Pola ha perdido mucho más que a una exjugadora. Perdemos a una de esas personas valientes que entendieron el deporte no es solo un juego, sino como una forma de ser feliz y hacer felices a las demás.
Fue una parte muy importante de una generación de mujeres atrevidas que recogieron el testigo de las futbolistas de los años 70, tuvo el coraje de volver a levantar la sección femenina en tiempos en los que aún había ese vacío, en tiempos en que el fútbol femenino no estaba de moda, ella luchó en nombre de todas por cada entrenamiento, por cada equipación y por cada campo.
Amaba este deporte de verdad. Lo llevaba en la mirada, en la manera de hablar de sus compañeras y en ese orgullo silencioso de haber formado parte de algo bonito. Ella nunca saldrá en los libros, pero está en nuestro corazón por su generosidad y valentía. Su legado seguirá vivo en cada balón que ruede, en cada niña que se ponga unas botas y en cada partido que se juegue.
Nos queda su ejemplo, su pasión y la huella imborrable que dejó en el fútbol femenino de Santa Pola y en nuestros corazones.
Descansa en paz. Nunca dejarás de formar parte de tu equipo, ni de la historia del fútbol femenino de Santa Pola.
Gracias Arancha Lahuerta.